Hay maneras, modos, estilos, actitudes aceptadas socialmente.
Socialmente es bien considerada una madre que cuida con gran esmero sus "divinos retoños". A nadie se le ocurriría cuestionar a una mamá que está pendiente de la seguridad, de la alimentación, del bienestar de sus críos.
Hasta acá... todos de acuerdo.
La pregunta es...¿Cuál es el límite de la abnegación?
Esa abnegada actitud de vivir a disposición de sus hijos... de estar todo el día vijilándolos, alertándolos sobre todos los peligros posibles, sobre todos los riesgos, pendiente de lo que hacen o dejan de hacer, limitando su creatividad, limitando sus posibilidades, porque no pueden vencer su propio temor... ¿no constituye, acaso, una forma perversa de apropiarse de la vida de los hijos?
Los que tienen una mamá - sin vos no puedo vivir - ¿consiguen tener su propia vida?.
Esos hijos están siempre tironeados entre la gratitud, el amor, el hartazgo, la impotencia, la limitación estructural.
Si se quedan no viven.
Si se van sufren.
Creo que los sicólogos son, en esta vida, los que más tienen por agradecerles.
Tu sonrisa en una escalera
Hace 1 semana
