parece tan fácil

uno dice:

y voy, y entro al depósito y tiro, regalo, vendo, rifo todas esas cosas acumuladas durante tantos años.

Y se imagina haciéndolo.
Y se siente libre de solo pensarlo.
Y se pone a pensar en qué lindos los espacios limpios, libres, claros, con posibilidades de recibir cosas nuevas.

Todo esto en la pura teoría. Cuando llega el momento definitivo ¿quién puede tirar los muñecos de peluche? ¿Quién los vestiditos con puntillas? ¿Quién la autobomba que tanto le gustó?

Yo, decididamente no.

De todos modos, no son esas cosas, tan caras a los afectos las que ocupan el lugar. Esas cosas son las que le dan sentido.

Y eso hace la diferencia!!

4 opinaron:

Ceci dijo...

Yo tengo muchas cosas así, y ando de aqui a allá con ellas, de algunas ya logré desprenderme, y muchas otra allí están ocupando espacio, pero no soy capaz de decirles adiós. :)

Gla dijo...

Síii...tengo la baulera repleta de cosas y ni tengo idea de qué hay hasta que cada muerte de obispo hacemos limpieza y hago de cuenta que voy a tirar bolsas y bolsas hasta que vuelvo a acomodarlas en su lugar de origen..."Otro día vemos".

fea dijo...

yo ya voy avanzando...
... regalé la remera que tengo hace 10 años solo porque me gustaba.

NaÐim dijo...

Y te terminás convenciendo de que bueno, que no es tan terrible ese caos en el placard, que cuando quieras sacar algo del fondo, bueno, corres lo de adelante, que mirá si en algún momento lo querés bajar y te das cuenta que lo tiraste.. noo, mejor lo dejamos guardadito.

Besos!